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Colección Nuevas especieS Otros cielos
Presentación La escena se presenta por sí sola: Un hombre, una mujer en su último mes de embarazo sobre un burro dejan su pueblo para buscar refugio en otro. Es diciembre y como todo el mundo sabe tendrán a su hijo en la ciudad de Belén adonde después de tocar varias puertas buscando refugio sin encontrarlo, alguien le cede un espacio en un pesebre, adonde comparten el techo y el agua con los animales de la casa quienes dejan su estiércoles, olores y ruidos, entre la misma paja donde nacerá el bebé. Como muchas historias que suceden sin notarlo, la historia de la natividad es una historia de refugiados. Es una historia más de las migraciones ocurridas en aquellos años hacia Egipto, por parte de los integrantes de las diferentes tribus cercanas, que buscaban dejar de ser perseguidos por las religiones, racismos o satrapías dominantes. Nosotros, los seres humanos, necesitamos emigrar, como José y María de Nazaret para sobrevivir, pero no solo socialmente, sino que también, porque así lo demanda la evolución biológica. La búsqueda de nuevos territorios sigue siendo la búsqueda de la sobrevivencia de la especie humana. Cambios en los climas, crisis demográficas, hambre, deseos de nuevas tierras más fértiles y cálidas, invasiones de vecinos, etc., fueron algunas de las motivaciones para que muchos pueblos antiguos emigraran. Multitudinarias migraciones humanas, no siempre pacíficas, no siempre rápidas, determinantes para el futuro de los pueblos invadidos por enemigos o destruidos por la naturaleza, construyeron las culturas del presente. Dorios, galos, celtas, romanos, godos, hunos, musulmanes, indios, españoles, sajones, etc. Sobre todos estos grupos poblacionales se sembró el presente y en él, hasta hoy en día, los pueblos siguen moviéndose. Grupos humanos de trabajadores en busca de salarios, familias hambrientas, hombres y mujeres solas buscando libertad de expresión, jóvenes y niños viajando, trasladándose, caminando, escondiéndose, siendo raptados. Por la ruta obligada o escogida hacia un posible mejor futuro a veces, por la ruta hacia la esclavitud, el exilio, el refugio desesperado otras muchas veces. Por la ruta a la soledad y la exclusión de la diferencia y el extranjerismo. Por la ruta prometida de un encuentro familiar, amoroso y deseado. Por la ruta directa a encontrarse con la misma muerte que vestida de coyote con las espaldas mojadas espera del otro lado del río grande. Por la ruta hacia la oscura esclavitud. Por la ruta sentida aunque invisible, de Caronte, caminado de vuelta al Hades sin siquiera haber tenido el detalle de cerrar los ojos, carentes de monedas con que pagar el peaje, de los pasajeros que huyeron sin nada. Rutas, pueblos moviéndose, humanidad trasladándose. Detrás queda el humo, el saqueo, el duelo. Detrás queda el amor, la casa natal, la historia que se narrará de generación a generación como un pacto para que el olvido no elimine la amenazada identidad. Aunque no seamos concientes, todos somos hijos de viajeros. Por nuestro ADN corre la memoria de algún viaje, de alguna ruta ya recorrida y allí late, debajo de las banderas de las naciones, en el aire que sobrevuela las fronteras, los idiomas, los colores y las diferentes formas de la piel. Si sigue leyendo es que ha iniciado el vuelo hacia otros cielos. Dorelia Barahona-Riera Prólogo La OIM se complace en acompañar la iniciativa de la Editorial Lumbre en su publicación de Otros Cielos Cuentos de Emigrantes, historias de vidas de niñas, niños, mujeres y hombres migrantes que han sido rescatadas entre aquéllas de millares de personas que año a año se ven forzadas o toman la decisión de abandonar la tierra que les vio nacer. Estas historias permiten entrever muchos de los elementos, sentimientos y condiciones asociados a la migración en sus diferentes momentos: antes de la partida, durante y después… un después que siempre queda engarzado con el ayer, con el inicio. Las historias contenidas en esta antología nos relatan, desde una perspectiva muy humana, lo que es vivir una situación de desarraigo familiar, de abandonar todo lo que se ha construido y por lo que se ha trabajado por mucho tiempo; iniciar de nuevo, la incertidumbre y las dificultades del camino. También nos permiten respirar el dolor que causa la remembranza de lo perdido, sobre todo de los seres perdidos, los amados. La migración puede estar llena de éxitos, de una mejor vida, y es lo que motiva a muchas personas a iniciar el camino, a buscar otros cielos. Huir de la pobreza, de la falta de oportunidades, de la guerra, de los desastres naturales, o simplemente, buscar una mejor calidad de vida, o quizás detrás de un amor. Pero también detrás de los rostros de los migrantes hay historias desgarradoras, violencia, comercio de personas, esclavitud esa que creímos había quedado en el pasado de la humanidad; seres que se aprovechan de la vulnerabilidad de otros, a veces de sus propios familiares, para hacerlos víctimas de los más grandes abusos que podamos imaginar: venta de órganos y la trata con fines de explotación sexual-comercial o laboral. Si el camino de la emigración es difícil, arribar al destino anhelado no significa el final de la lucha. Muchas veces bajo los ‘nuevos cielos’ la situación no es mejor: xenofobia, imposibilidad de regularizar su situación como inmigrante, negación de derechos humanos básicos, marginalización, soledad … son sólo algunas de las condiciones que reciben a esos seres en busca de una vida mejor. Esperamos que estos cuentos inviten a la reflexión, a conocer más sobre eso que hoy en día llamamos desde el altar de las ciencias: “el fenómeno de la migración”; más aún, que nos inviten a vivir y a crecer, pues en esta época de intensa globalización, la migración está acá para acompañarnos para siempre … ya que es parte intrínseca de la historia de la humanidad, de lo que cada uno de nosotros es. José Pires Los autores: ¿Por qué este cuento? Johanna Fernández G. Como Trabajadora Social he podido vivenciar el tormento del desarraigo, el desamparo, y la nostalgia con que se cobijan quienes se ven obligados a dejar su tierra y buscar nuevos destinos. No obstante, de alguna manera todas las personas en algún momento de nuestra vida emigramos para escudriñar otros espacios… El cuento Los baúles rememora la historia de un emigrante obligado a dejar su patria para recobrar su libertad, preciada condición que en otros cielos se pone a prueba. Héctor Chavarría Montero El Perseguido relata la búsqueda de identidad y las barreras para lograrla; al punto, que se "oficializa" en una serie numérica y en algo que tratamos nos ancle y dé, en una realidad impersonal, alguna referencia nuestra. Dorelia Barahona-Riera Papis Lady fue escrito a pedido de las fuerzas contrarias de la vida; de quienes por un lado lo tienen todo y por el otro, no tienen nada. De quienes tuvieron poco y en el futuro, en vez de tener más, no tendrán nada. El relato La búsqueda, lo escribí con la mala intención de divulgar el presente que viven muchas madres centroamericanas, sin siquiera imaginarse cuán cerca de ellas está lo que temen y el rapto, todavía invisibilizado por los medios de comunicación, de que son objeto niñas y jóvenes. Fabiola Campillo La migración ha sido siempre asociada a los problemas laborales de los pueblos y en especial a la de sus mujeres en condición de pobreza económica. Esta lacra social se ha visto empeorada por el tráfico sexual de niñas y adolescentes en la mayoría de países suramericanos y del mundo, sin encontrar hasta recientemente, una denuncia proporcional a su dimensión. Ahora ella parece asumir formas más sofisticadas con las que logran ofrecer y enganchar a las jovencitas en el tráfico de sus cuerpos. En mi condición de migrante internacional por razones laborales, quise escribir el cuento de El viaje de Pachita, una historia contada en mi tierra local, porque recoge la dureza de lo vivido por la protagonista principal y las relaciones madre-hija en condiciones de precariedad económica, cuando la necesidad del dinero en un contexto en que el comercio y el lujo son estándares a seguir, lleva a la persona mayor a vender a su propia hija. Janina Bonilla Pignataro Escribí los cuentos Camila Brunetti y Moi, motivada por la herencia de costumbres, creencias y formas de mirar el mundo que heredé de esos migrantes europeos que fueron mi familia y mis amigos. Me crié entre la Casa Italia y la Casa España, donde se reunían los extranjeros que venían a “hacer la América” y de los tíos de mi amiga de infancia que vinieron huyendo de Hitler y nos contaban sus vivencias. Oscar Rímola El cuento donde La espalda pierde su nombre, lo escribí porque quise tratar la problemática de un inmigrante joven, enfrentándose no solo a los retos de estar en una tierra ajena y tras de eso buscar en el pasado respuestas a su presente. El cuento Las huellas del inmigrante, lo escribí porque las huellas genéticas que dejan algunos de los inmigrantes cuando se integran totalmente a la comunidad, producen una nueva mezcla de razas y por ende de rasgos físicos en las poblaciones. Harry Wohlstein No me quejo de la rutina pero, ¡qué ricos que son los recreos!, en particular, si estos son grandes. Son un regalo para el cuerpo y el alma. Los tengo bien presente desde tiempos de las jornadas escolares, -a veces tan rutinarias-, cuando esperaba el campanazo para hacer explotar emociones y alegrías. Escribir es como uno de esos recreos; ellos me han permitido jugar a las aventuras con el arte de la palabra, escribiendo y fomentando la escritura. Por ser hijo de emigrantes e hijo de un pueblo de diásporas, me he sumado, con íntima necesidad, a esta nueva y generosa producción de la Editorial Lumbre. Mis cuentos Piedrita blanca para Paula y Tras las huellas del humo, son mis aportes para decir con firmeza que mi única intolerancia es contra los intolerantes. De paso, espero que estas narraciones contribuyan a que mis recreos se hagan cada vez más grandes. Anabelle Aguilar Errática fue escrito para levantar la voz de tantos que han tenido que abandonar sus países por razones políticas y que paralizados no pueden expresar sus sentimientos de desarraigo y frustración. De aquellos que esperan que sus derechos humanos sean respetados algún día. Floria Bertsch Escribí El álbum amarillo como una manera de resaltar lo importante que es para cada persona, saberse parte de un hilo familiar conformado por seres tan humanos como ellas mismas; con emociones y apasionamientos profundos. Para una hija de migrantes que de pronto se enfrenta a su propia soledad, conocer los sentimientos de los que habitaron su “pasado posible” y a su vez descubrir que cada una de esas historias encierra algo del origen de sus realidades actuales, le devuelve, en estos “Otros Cielos”, su sentido de vivir. Catalina Murillo Escribí el cuento La utópica palabra porque vivíamos varios en un piso en Madrid, entre inmigrantes y turistas que pronto serían inmigrantes. Luis Alberto García, Beto, salió a comprar leche una mañana y regresó a casa muerto de risa, contando el cuento que ustedes acaban de leer. Sylvia Rodríguez Escribo poesía desde que aprendí a dar alguna coherencia a mis primeras letras; cuento, años después; y teatro, desde la secundaria, cuando lo toqué con impudicia, por vez primera. Esas letras, en cientos de páginas sueltas y cuadernos repletos, aún descansan en el baúl de las aprensiones. El hacedor de milagros surgió como un reconocimiento hacia aquellas situaciones inaplazables, en que la sobrevivencia puede cercar al migrante, pero que se resuelven cuando el ingenio del otro cultural, es capaz de imponer su grandeza. Clara simplemente se coló.
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